Antropóloga descarriada (y van II)

6 02 2007

Bueno amiguitos. Una nueva entrega de las bonitas tradiciones de nuestro entorno (a ver quién es el chulo que se atreve a decir país, nación, estado..) os acecha. Es más… ¡ya está aquí! (…sintonía…) ¡Comencemos pues!.

Se cuenta que hace mucho, en tiempos de cuyas circunstacias no queremos acordarnos, la cosa estaba mu malamente, y lo digo en serio. Se dice que había pobres, muchos, aunque nadie nos asegura que las cosas fueran mucho mejor para los que se autoexcluían de esa denominación.

El caso es que entre el frío de la meseta castellana, y el propio hambre, a algún iluminado de mi pueblo se le ocurrió hacer una comida para los pobres de la zona. El menú no estaba compuesto por langosta y bogavantes (que somos de interior, oiga) pero tampoco era necesario porque en esos lares y en aquel tiempo teníamos (tachán tachán) ¡titos!.

Los titos son… algo así como… mmmm… son una legumbre, blanca como las fabes y un poquito más grande y cuadrada que las lentejas. De pequeña me parecían infantiles dientes de leche (cuya caída el Ratoncito Pérez nunca pagaba). Claro, que Don Quijote veía gigantes en lugar de molinos, y ya sabemos todos la famita que arrastra… En realidad se dice que eran alimento para el ganado, pero se comenta lo mismo de los grelos (puaj), y en Galicia se venden a precio de oro en forma de caldo gallego.

La Cofradía de San Antón mantuvo la tradición de los titos, hasta consolidarse como plato fuerte de las fiestas del (ahora) barrio, junto a la puesta de las barracas (con especial mención de los autos de choque con música para adolescentes tuning de los que, si hay que hablar en este blog, hablaremos, pero me da una pereza…).

Las cosas cambian, y los que ahoran hacen cola al frío del febrero burgalés vienen siendo pensionistas, mandados por sus señoras esposas, y amas de casa de esas que cumplen el estereotipo de rulos, bata, zapatillas de pompón rosa…. Es probable que los pobres de entonces llevaran un platito o un cuenco pequeño para ser llenado, pero en ningún caso imaginamos que fueran con la olla expréss (Magefesa) como ocurre ahora.

Se ve que hay paisanos tan aficionados como yo al concepto gratis (abrazos gratis, titos gratis…), de otra manera no se explica la popularidad de esta tradición cuando las malas lenguas cuentan que, además de los ingredientes propios de la cocción, se encuentran otros para cuya digestión el cuerpo humano no está aún preparado (habladurías….).

Sé que depués de lo dicho os apetece probarlos… pero creo que tendremos que esperar a la edición del próximo año.

¡¡Estáis todos invitados!!

PD: churras con merinas


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